Montadas con el más alto sentido teatral y coreográfico puesto en época, las DANZAS DECIMONÓNICAS, recrean el ambiente propio de la Santa Fe de Bogotá de mediados del siglo XIX a inicios del siglo XX. Los referentes históricos han sido tomados de la producción de autores como Cordovez Moure, Soledad Acosta de Samper, Josefa Acevedo y Gómez, Augusto Le Moyne, Salvador Camacho y Roldán, Medardo Rivas,José David Guarín, Eugenio Díaz, Cronistas de periódicos como el Neogranadino, el Nuevo Tiempo Literario, y otros, lo mismo que utilizando el obligado referente europeo, abundante de por sí, y suficientemente documentado donde aparecen el Vals, La Contradanza, La Mazurka, La Jota, La Danza, El Chotis, La Cuadrilla y otras danzas de salón de la vieja Europa, que en el siglo XVIII y XIX constituyeron para la sociedad bogotana punto de encuentro y enlace con la metrópoli. La fiesta decimonónica de carácter popular, abundante, con marcado interés religioso, estableció a nivel de la comparsa y el jolgorio populares, elementos ricos y variados que no tocaron sin embargo la depurada sociedad bogotana de la época pero que en la puesta en escena se establece como parangón en la música y en la coreografía. Interesante es reconocer en los cuadros de costumbres de la época los paseos al Salto de Tequendama o a las poblaciones vecinas donde la sociedad hacía alarde de un cultismo que en la música y en la danza expresaba la cultura europea de la que el criollo es heredero. Las danzas son reconstruidas con su expresión, planimetrías y coreografías y es la primera vez que escénicamente se muestran, viéndose en ellas la génesis de danzas que fueron entrado el siglo veinte, popularizadas y algunas hasta folklorizadas, como el caso del pasillo, la marcha, la danza o el chotis. A principios del siglo veinte, se produce un cambio en los gustos e influencia y ya es lo norteamericano lo que prima, de ahí que formas derivadas del jazz como el charleston o el fox, tengan expresión en nuestra música y llegaran a permear los gustos sociales, tal como ocurre ahora, entrado el siglo XXI con el Break y otra formas originarias de la metrópoli. Se incorporan en el programa poemas y canciones de época, que nos hablan de los gustos y maneras del bogotano del siglo diecinueve.
